El crecimiento de la energía eólica y solar se ha acelerado. Sin embargo, las energías renovables plantean retos debido a las fluctuaciones de tensión que pueden provocar el desgaste de los equipos, ineficiencias y posibles apagones.
Hoy en día, cualquier planta de producción que aspire a prosperar en la industria actual se enfrenta a la urgente necesidad de adaptarse. Los viejos métodos y las cadenas de montaje lineales casi parecen cosa de museo comparados con los ecosistemas hiperconectados que predominan en la actualidad.
El crecimiento sostenido de la demanda de proteínas de origen vegetal está impulsando a la industria agroalimentaria a optimizar sus procesos productivos, donde el agua juega un papel crítico tanto como materia prima como en servicios auxiliares.
En la industria química, hablar de energía no es hablar solo de costes. También es hacerlo de estabilidad de proceso, fiabilidad operativa, capacidad de producción y margen industrial. No es casualidad: el sector químico europeo sigue muy condicionado por el precio del gas y de la electricidad. Además, necesita avanzar en la descarbonización del calor de proceso en un contexto de fuerte presión competitiva.
Los componentes de mega y gigacasting, de varios metros cuadrados y fabricados en aluminio fundido a presión, plantean exigencias extremas a la tecnología de desbarbado.
Mientras el mundo pone el pie en el acelerador para alcanzar la neutralidad climática y multiplican los titulares sobre renovables, hay un costado menos visible que acompaña este proceso.